La alimentación de nuestros mayores

La alimentación de nuestros mayores es una cuestión a la que hay prestar mucha atención ya que una alimentación inadecuada puede provocar una serie de trastornos en nuestro organismo que debemos atajar si no queremos que un simple trastorno pueda terminar en una enfermedad crónica. Y no sólo nos referimos a la comida sólida, sino también al líquido fundamental para evitar la deshidratación, el agua.

La alimentación saludable para ancianos

Las situaciones personales de cada uno, exigen diferentes ofertas de alimentación. No es lo mismo un adulto mayor que practique algún tipo de deporte que otro, que lleve una vida más sedentaria.

Tampoco la oferta alimenticia pude ser igual en algún anciano que sufra alguna patología como en otro que se encuentra sano. Por ello, lo primero que habrá que tener en cuenta a la hora de escoger una oferta alimenticia u otra, es el estado de salud de nuestros mayores.

Además de la dieta sólida, no debemos olvidar nunca un problema muy generalizado en la población que alcanza la tercera edad, nos referimos a los ancianos que se niegan a beber agua y la posible deshidratación que ello puede provocar.

En artículos posteriores analizaremos el problema de los ancianos que se niegan a beber agua, sus consecuencias y cómo hidratarlos.

Oferta alimenticia para ancianos enfermos

En el caso de enfermedad de nuestro mayor, lo primero que habrá que tener en cuenta son las indicaciones alimenticias que prescribe su médico. Nada de dietas o recomendaciones de la abuela o extraídas de internet. Las indicaciones del médico en este sentido son las mejores recomendaciones que podemos encontrar.

Dentro de este tipo de alimentación, habrá que estar atento a la patología que presenta el enfermo, no es lo mismo un problema de diabetes en ancianos o tensión arterial alta que un estreñimiento crónico. De ahí que el tipo de alimentación pueda diferir entre uno y otro.

anciana comiendo
Anciana partiendo una salchicha

Oferta alimenticia para los más activos

Si hablamos de personas sanas y, dentro de las limitaciones de la edad, que practiquen algún tipo de deporte, su dieta deberá contener los siguientes:

  1. Pan. Fuente de hidratos de carbono y vitaminas. Si puede ser integral, mejor.
  2. Patatas. Mejor hervidas que fritas y con un potente efecto saciador.
  3. Pasta. Rica en carbohidratos, vitaminas y minerales.
  4. Verdura. Por su riqueza en minerales y fibra.
  5. Legumbres. Ricas en proteínas, hidratos de carbono y lípidos.
  6. Fruta. Fuente esencial de vitaminas y minerales

Toda esta oferta está indicada para nuestros mayores más deportistas y por ello no debe hacerse extensiva a cualquier anciano que presente determinados problemas de salud o simplemente haga una vida más sedentaria, cuyas necesidades alimenticias serían diferentes.

Oferta alimenticia para los más sedentarios

Si nuestra vida pasa más tiempo en un sillón enfrente de la televisión que en una cancha de deporte, la dieta debe ser muy diferente a la explicada anteriormente ya que al llevar una vida «menos ajetreada» quemamos menos grasas y nuestro cuerpo exige un menor aporte de hidratos de carbono, por ejemplo.

No obstante, la mayoría de los alimentos que indicábamos para los deportistas deben ser incluidos aquí, aunque en menor medida. Así, no debe faltar la el pan, la pasta, la verdura, la fruta y muy indicado, el pescado.

Oferta alimenticia para nuestros mayores en general

La oferta alimenticia para este apartado debe ser cuanto más variada, mejor. Deberemos incluir carnes, pescados, verduras, frutas, pasta, pan, aceite de oliva, en general, una dieta mediterránea, que ha probado sobradamente su excelencia para nuestro bienestar.

De entre todos los alimentos antes mencionados, hay algunos que deberemos limitar, pero sobretodo habrá que intentar cocinarlos de forma distinta. Mejor hervir que freir.

En cuanto al grupo de proteínas, habrá que potenciar más el consumo de pescados de carnes, aunque estas últimas no deben ser ignoradas y tanto el pollo como el conejo, por ejemplo constituyen un buen alimento bajo en grasa.

El grupo de los hidratos de carbono también es importante (legumbres, pasta, fruta) y debe formar parte habitual de nuestra oferta alimenticia.

Un problema que se da en muchos casos en la población de la tercera edad es el relativo a los ancianos que no comen o se niegan a comer, la llamada hiporexia en ancianos. Esta situación de falta de apetito en nuestros mayores no debe ignorarse y exige tomar cartas en el asunto lo antes posible, por ello es fundamental estimular el apetito de nuestros ancianos con jarabes, e incluso suplementos alimenticios, nutritivos o proteicos, siempre con prescripción médica. En definitiva, todo aquello que consiga estimular el apetito en los ancianos.

Consejos

No debemos olvidar nunca que somos lo que comemos y vigilar lo que nos llevamos a la boca es altamente conveniente, ya que, con el tiempo, una persona sana es una persona correctamente alimentada.

Debemos evitar en lo posible los alimentos precocinados y aún más la comida basura. No son todo lo sano que debieran y su ingesta debe considerarse como una emergencia.

A modo de resumen y si nuestros mayores se encuentran sanos, la alimentación debe ser todo lo variada posible y con moderación. Debemos aprender a comer mejor.


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