El trastorno o síndrome del cuidado. Causas y consecuencias

El trastorno o síndrome del cuidador o también conocido como «burnout» es un trastorno que puede pasar desapercibido si no conocemos en profundidad su sintomatología y nos puede llevar a graves problemas de orden físico y psíquico. En pocas palabras se puede definir como aquellas alteraciones físicas o psíquicas que influyen negativamente en nuestra salud y que son motivadas por el propio trabajo del cuidador.

¿En qué consiste?

Este trastorno puede presentar síntomas de orden psicológico y de orden físico que sin duda van a condicionar nuestro día a día y nuestro trato con los enfermos. De igual forma, debemos decir que dicho síndrome aparece con mayor frecuencia en familiares cuidadores que en cuidadores profesionales por la especial vinculación entre la familia y el enfermo.

El grado de parentesco entre el enfermo dependiente y su cuidador es, en muchos casos, el detonante de esta patología que muchas veces puede pasar desapercibida y que se puede achacar a una pequeña depresión, apatía…

Básicamente, el síndrome del cuidador es un trastorno, ya sea físico o psíquico que afecta a nuestro estado de salud y que presenta los siguientes síntomas:

  • Episodios de irritabilidad.
  • A veces se presentan pequeñas depresiones, acompañadas de pérdida de autoestima, lloreras constantes sin motivo, apatía, desinterés.
  • Se pueden producir igualmente comportamientos agresivos frente al enfermo y frente a terceras personas por problemas intrascendentes.
  • Estrés, ansiedad…
  • Aislamiento social
  • Aumento en el consumo de ciertas adicciones, alcohol, tabaco…
  • Pequeñas alteraciones del ciclo menstrual en mujeres
  • Agotamiento general y trastornos del sueño.

Un combinado de dos o más de los síntomas aquí descritos, pueden estar encubriendo un síndrome del cuidador que es necesario atajar si queremos evitar males mayores.

Causas y consecuencias

Todos sabemos que los trabajos en que se exige un trato personal presentan ciertas características que influyen nuestro estado vital decisivamente. Por ejemplo, no es lo mismo el albañil que construye viviendas, que el cuidador, el primero, únicamente tiene contacto con su obra, sin embargo, el segundo, mantiene un contacto directo con el anciano o dependiente y muchas veces con la familia del enfermo, por lo que dicha relación va a afectar muy significativamente en su estado de ánimo.

Las causas de este trastorno pueden ser muy variadas:

  • El sobre esfuerzo físico. Muchas veces, el cuidador se ve obligado a mover al enfermo o simplemente cambiarle de posición y ello obliga a un gran esfuerzo ya que muchas veces, el enfermo no ofrece ningún tipo de ayuda para el movimiento y no contamos con nadie que nos pueda echar una mano.
  • Muchas veces, el exceso de celo profesional o personal nos obliga a asumir obligaciones más allá de lo acordado o de lo normal, por lo que ese exceso de forma continuada «nos pasa factura» y aparecen los síntomas a que nos referíamos antes.
  • Otras veces, ignoramos nuestra propia vida. Me explicaré, en ocasiones, hacemos un mal uso de nuestro ocio, es decir, ni siquiera lo tomamos por atender al enfermo y ello es un error fatal, ya que el cuidador debe disponer de su tiempo libre como le plazca y debe tomarse su tiempo de ocio para «desconectar» de su trabajo como cualquier otro trabajador. Soy muy consciente de que ello es difícil cuando cuidamos a un familiar y encima debemos ocuparnos de otras obligaciones, pero es fundamental buscar nuestro momento de ocio y merecido descanso pues si no, las consecuencias pueden ser que nosotros también enfermemos.

Las consecuencias  del síndrome del cuidador pueden ser:

  • Pueden aparecer pequeños dolores, ya sean de cabeza, migrañas, trastornos gástricos (dolores de estómago) musculares…
  • Como apuntábamos antes pueden aparecer trastornos menstruales en las mujeres.
  • Episodios de agresividad de con el enfermo, que en grados extremos, pueden dar lugar a casos de violencia física contra el enfermo.
  • Depresión, ansiedad, baja autoestima, son también consecuencias de orden psicológico que presenta este trastorno.
  • Agotamiento físico y mental.

A pesar de todo ello, podemos dar aquí algunos consejos que contribuirán a evitar en lo posible la aparición de este síndrome.

Consejos para evitar el síndrome del cuidador

  • El primero y fundamental, no soy ni Superman ni Superwoman, ello quiere decir que el cuidador no es un superhombre o supermujer que pueda con todo. Todo el mundo tienen un límite y no debemos rebasarlo. Es necesario pedir la colaboración de otras personas implicadas. Si hablamos de un familiar, es necesario implicar a todo el núcleo familiar en los cuidados del enfermo, todos son corresponsables del bienestar de nuestros mayores.

Si hablamos de cuidadores de ancianos profesionales, ya sean cuidadores de mayores a domicilio, cuidado de personas mayores internas y no podemos con todo el trabajo, debemos exigir que nuestro trabajo sea compartido por otra persona o se establezcan dos turnos al cuidado del enfermo.

  • Nuestro tiempo libre o tiempo de ocio y vacaciones no es negociable. Como decíamos antes todos tenemos límites y nadir puede estar a full time en esta actividad. Tanto si somos cuidadores familiares del enfermo, como si somos cuidadores profesionales contratados, deben estar muy claras nuestras horas de descanso. Es absolutamente fundamental «desconectar» en algún momento para poder tener nuestro momento de esparcimiento y poder organizar también nuestra propia vida. Los cuidadores también tienen vida a parte de la que dedican al enfermo y por ello debemos reivindicar nuestros momentos de tiempo libre y vacaciones.
  • Si hablamos de cuidados de un familiar, toda la familia debe estar implicada. Si el enfermo es un padre o una madre y ha tenido varios hijos, ¿porqué en muchos casos sólo se ocupa uno de los cuidados del familiar?
  • El cuidado de mayores es uno de los trabajos con mayor coste emocional y ello porque estamos tratando en muchos casos con la enfermedad de nuestro familiar y ello desgasta mucho física, emocional y psicológicamente, por ello, no debemos descuidar nuestras relaciones personales, ni laborales. Soy consciente de que cuidar a un padre o a una madre exige un sobre esfuerzo, no obstante, debemos encontrar nuestros momentos de ocio y «desconectar» pues de otra manera, seremos nosotros los que tengamos que pedir un cuidador.

Si te has encontrado en una situación como la descrita anteriormente, te invito a que nos cuentes tu experiencia y quizá entre todos, podamos ayudarte.


Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: