El libro blanco del envejecimiento activo

El Libro Blanco del Envejecimiento Activo fue un documento elaborado mediante los datos obtenidos de dos encuestas, una realizada a los mayores y otra realizada al resto de la población en general.

El envejecimiento de la población en general y muy especialmente en España exige que tanto los mayores como las instituciones públicas y privadas procuren una mayor atención a este colectivo, el de los mayores, que actualmente está invirtiendo la pirámide de población en casi la totalidad de los países desarrollados.

Uno de los datos sorprendentes es que, actualmente en España, las personas mayores de 65 años superan a los menores de 15 años y lo que es más preocupante es que la tendencia muestra que la proporción va en aumento con lo que la pirámide deja de ser pirámide egipcia para convertirse en una pirámide invertida.

Este documento reclama la colaboración de todas las instituciones, entidades, sectores, agentes y colectivos sociales para fomentar y extender la cultura del envejecimiento activo y saludable.

Las cifras del envejecimiento en España

El 53% de personas mayores inician nuevas actividades después de los 65 años. En 1993 sólo el 9,5% de las personas mayores de 65 años habían iniciado una actividad después de la jubilación.

El 43% de los mayores quiere participar activamente y de manera integral en la sociedad española.

Un 28% de nuestros mayores pertenece a alguna organización y un 8%, concretamente, a organizaciones de voluntariado.

Otra de las conclusiones que se extraen de dichas encuestas es que la mayoría de los mayores de 65 años expresan su deseo de mantener su propia autonomía personal, así, el 87% de ellos, manifiesta su intención de vivir en su propia casa el mayor tiempo posible y de igual forma desean un mayor desarrollo de sus relaciones familiares.

Otro dato que no pasa por alto es el hecho de que el 70% contribuyen con su dedicación al cuidado de nietas y nietos.

El 45,5% de los encuestados manifestó que goza de buena salud, lo que supone un gran incremento ya que, en 1993, sólo manifestaban tener buena salud, el 37% De igual forma, actualmente, sólo el 14,5% declara que no posee buena salud.

A la vista de estos datos se han fijado una serie de propuestas:

La sociedad, sus agentes sociales, instituciones y organismos ya públicos como privados deben asumir que el desarrollo de las personas permanece en el individuo hasta su fallecimiento, no sólo hasta una determinada edad.

Lo anterior exige implementar una política económica que abarque todo el ciclo vital de la persona, facilitando las relaciones interpersonales, la solidaridad, los cuidados para los mayores y un mayor incremento de la solidaridad intergeneracional.

Además, todo ello exige un reconocimiento social e institucional en el sentido de reconocer a nuestros mayores como parte integrante de la ciudadanía, reconocimiento de sus derechos y desterrar conductas discriminatorias o desigualdades de trato.

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