El golpe de calor en nuestros mayores

 

El temido golpe de calor en los ancianos, es una circunstancia que hay que tener muy en cuenta ahora que entramos en período estival y las temperaturas suben sin misericordia.

Lo primero que hay que saber es que el golpe de calor o insolación se ceba especialmente en niños, ancianos y enfermos crónicos, por lo que mucho ojo a los que ya han entrado en la tercera edad o tienen alguna enfermedad crónica.

Qué es la insolación o golpe de calor

Básicamente, para que todo el mundo nos entienda, el golpe de calor es un trastorno que se produce en nuestro cuerpo cuando éste, eleva su temperatura hasta los 40 grados o más, por la exposición prolongada a altas temperaturas o provocado por un sobreesfuerzo físico en una climatología de altas temperaturas. Sus consecuencias, si no se consigue bajar la temperatura pueden ser fatales y de ahí que extrememos la precaución.

Cómo detectarlo. Síntomas

Varios son los síntomas que presenta la insolación, si bien pueden darse todos a la vez o sólo algunos de ellos.

  • Alta temperatura corporal, que podría llegar incluso a los 40 grados o más.
  • Alteración mental. Confusión, delirios, convulsiones (Caso Merkel) etc…
  • Respiración y frecuencia cardíaca acelerada.
  • Nauseas, vómitos.

Obviamente, el solo hecho de padecer nauseas en un momento dado no implica que estemos sufriendo un golpe de calor, pero si a esto asociamos que estamos a 37 grados de temperatura y que venimos de hacer footing, quizá nuestro cuerpo nos esté avisando de algo.

Consejos para evitar la insolación

A estas alturas y, por los medios se nos informa de algunos consejos que deberemos adoptar si no queremos ser víctimas de este trastorno.

  • Evitar la exposición al sol en las horas de mayor calor, que pueden situarse entre las 12:00 horas de la mañana y las 20:00 horas de la tarde. Durante esta franja de tiempo, absolutamente prohibido salir a la calle, si no es realmente necesario.
  • Hidratarse frecuentemente, por dentro e incluso por fuera. Todos somos conscientes de que nuestros mayores, en muchos casos, no presentan necesidad de beber, sin embargo, y mientras dura el período estival es muy recomendable la ingesta de agua, zumos de frutas, bebidas isotónicas, etc… aunque no tengamos sed. Cuando hablo de beber, me refiero a bebidas no alcohólicas. El alcohol prohibido, ya que produce un efecto de deshidratación en nuestro cuerpo nada deseable en pleno verano. Resulta muy buen consejo igualmente el baño en piscina o en el mar o a falta de ello, una ducha, para rebajar nuestra temperatura.
  • Buscar los lugares con aire acondicionado. No excesivo. Hoy día tanto asilos, como residencias de ancianos como centros de día gozan de sistemas de refrigeración que te harán más llevaderos los días de mayor calor.
  • Vestir con ropa holgada, abierta a la ventilación, no cerrada y con colores claros por motivos obvios. Gorras y sombreros son un buen complemento.
  • Buen momento para «tirar» de nuestra maravillosa huerta y lanzarse sin descanso a comer frutas y verduras, que nos aportarán mucha agua.
  • Evitar el ejercicio físico en las horas de más calor y el sobreesfuerzo.

Y recuerda, si no es estrictamente necesario, evita salir a la calle en las horas de mayor calor.


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