Depresión en adultos mayores. Sus causas, síntomas y tratamiento

La depresión, ya sea en ancianos o jóvenes es una enfermedad y como tal hay que tratarla. Hasta hace relativamente pocos años, la depresión se asociaba a un estado de ánimo más o menos positivo pero no se consideraba como una auténtica enfermedad necesitada de tratamiento. Hoy día la situación ha cambiado y cada vez más aumenta la conciencia social en cuanto a su importancia.

¿Cómo la podemos definir? Qué es la depresión en adultos mayores?

Su origen etimológico lo encontramos en el latín, proviniente del término «depressio» que podemos traducir como opresión, abatimiento y la RAE lo define como.»Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos»

En términos médicos podemos definir la depresión, en general, como un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por sentimientos de abatimiento o infelicidad y que además, provoca la incapacidad del enfermo de disfrutar de las cosas y circunstancias que nos ofrece la vida, lo que también se denomina anhedonia.

Estas situaciones trasladadas a personas mayores de 65 o 70 años es lo que se denomina depresión en el adulto mayor, que ofrece una singularidad especial debido al rango de edad de quien la padece.

¿Cuáles son las causas de este padecimiento?

Las causas pueden ser muchas y muy variadas, pero básicamente las podemos englobar en dos grandes capítulos dependiendo del origen del factor que desencadena el trastorno depresivo.

  1. Causas endógenas. Son aquellas cuyo origen se encuentra en la propia psique del anciano y pueden ser debidos a cambios estructurales del cerebro e incluso pueden deberse a una predisposición biológica, es decir, pueden tener un contenido hereditario. Son estas causas las más difíciles de tratar ya que no obedecen a motivos concretos, sino más bien a circunstancias no aparentes y cuyo factor desencadenante está relacionado con circunstancias biológicas o genéticas.
  2. Causas exógenas. Éstas son más fáciles de conocer ya que su desencadenante se encuentra en una circunstancia evidente de origen psicosocial. Dentro de este capítulo podemos señalar:
  • Circunstancias de tipo económico. Muy frecuentemente, la persona que llega a la edad de jubilación se enfrenta a un doble problema. De un lado, el cambio de los hábitos de vida (no precisa madrugar, no está sujeto a un horario rígido y en definitiva, ha terminado su estrés diario) De otro lado, junto con los cambio en los hábitos de vida debemos señalar también una pérdida de ingresos económicos, que indudablemente repercute negativamente en el jubilado, quien sin duda, perderá poder adquisitivo con el consiguiente trastorno para su vida personal.
  • Circunstancias de tipo afectivo y emocional. Son las más evidentes y se refieren a reveses vitales como el fallecimiento del cónyuge, hijos, padres, etc…También puede señalarse dentro de esté apartado, rupturas sentimentales…No debemos olvidar que todo este tipo de situaciones resultan más complicadas de sobrellevar en adultos mayores ya que su capacidad de respuesta es más limitada y el daño emocional puede cronificarse.

La sintomatología de la depresión en la tercera edad

Al igual que las cusas, la sintomatología en este tipo de afecciones puede ser muy variada, pero ¿cómo se manifiesta la depresión en un adulto mayor?

  1. Apatía y decaimiento. El adulto mayor  con depresión presenta escaso o nulo interés por su rutina diaria (falta de higiene personal, falta de apetito, nulo interés por sus aficiones, en general, un abandono por su propia persona) Se pueden dar igualmente circunstancias de desinterés por un horario pautado (no atiende a horarios de comida, cena… no acude a las citas programadas…)
  2. Trastornos del sueño. El enfermo presenta problemas a la hora de conciliar el sueño e incluso pasa horas sin conseguir dormir, lo que acentúa el problema con los horarios, se despierta más tarde, prolonga la vigilia…
  3. Episodios de lloros incontrolados. Es muy frecuente situaciones de lloreras continuadas.
  4. Falta de atención y concentración. La persona deprimida es incapaz de prestar atención a cualquier información básica y no presenta ningún esfuerzo por concentrarse en ninguna situación que exija un mínimo de su interés.
  5. Cansancio. Sensación de fatiga e incapacidad de enfrentar un nuevo día.
  6. Problemas de autoestima. En muchos casos, nuestro adulto mayor deprimido se encuentra sumido en una baja autoestima, creyéndose que no vale para nada, que su vida no tiene sentido, que pueden llegar incluso a pensamientos de suicidio.

Tratamiento del anciano deprimido

Como decíamos anteriormente, la depresión motivada por causas exógenas presenta «mayor facilidad» en la mayoría de los casos para su curación o, al menos, para paliar su sintomatología. Resulta mucho más fácil tratar el problema cuya causa está clara, que si no sabemos a qué es debida.

La primera fuente de tratamiento debe ser la familia. En los casos de depresiones leves con una causa determinada, la primera terapia debe ser familiar y pasa por asumir el problema de nuestro adulto mayor, empatizar aún más con su dolencia, ofrecerle soluciones alternativas y, en definitiva, que el anciano note nuestra compañía y cercanía.

En situaciones de depresiones graves, es fundamental un diagnóstico exacto del problema, abriéndose paso la necesidad de acudir a la terapia psiquiátrica o psicológica con la intervención de la administración de antidepresivos y otros fármacos debidamente prescritos por el médico.

Si la terapia farmacológica no ha conseguido dar el resultado esperado, existen modernas terapias como la terapia electrocompulsiva, mediante la cual se administran al enfermo pequeñas corrientes eléctricas en el cerebro con el fin de revertir la situación con un resultado muy satisfactorio en muchos de los casos.

Os dejamos un vídeo muy interesante sobre terapia electrocompulsiva.

¿Habéis tenido que pasar por alguna situación parecida? Si es así, déjanos tu comentario.

ADVERTENCIA:

El presente blog no es un blog médico y en absoluto pretende sustituir las opiniones o dictámenes de ningún técnico en medicina, sino simplemente tratar de explicar en un tono más coloquial algunas de las distintas enfermedades que se contienen en sus páginas. Por ello, si usted padece cualquiera de los síntomas o enfermedades aquí explicadas acuda a su médico de referencia.


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