Consejos y precios para el cuidado de personas mayores

Una vez que hemos decidido que nuestro familiar mayor necesita cuidados, debemos plantearnos si los mismos los podemos dar nosotros o si por el contrario necesitamos la ayuda de profesionales en el cuidado de personas mayores. Desde aquí te daremos algunos consejos y precios para el cuidado de personas mayores.

Consejos para el cuidado de personas mayores

Una de las circunstancias a tener en cuenta es el grado de discapacidad de nuestro mayor, no es lo mismo que necesite la atención de una enfermera titulada o que simplemente se trate de cuidar a una persona mayor por las noches.

Una vez que hemos determinado que nosotros no podemos hacernos cargo de los cuidados de nuestro mayor, deberemos plantearnos tres opciones, el ingreso en una residencia geriátrica, nos encargamos nosotros de sus cuidados o debemos optar por encargar los cuidados de nuestro anciano a una tercera persona y, dependiendo del grado de discapacidad, escoger e profesional técnicamente preparado para desempeñar la asistencia a nuestro familiar.

Si optamos por solicitar la ayuda de un tercero, deberemos también optar por contratar una empresa que nos facilita a la persona indicada o bien contratar a alguien autónomo.

En todo caso, sea cual sea la opción que decidamos, te mostramos aquí unos consejos a tener en cuenta:

  1.  Nuestro anciano no es un niño. Aunque parezca una cosa obvia, hay mucha gente que trata a las personas mayores como niños. Y no lo son. La tercera edad es una etapa más de la vida con sus particularidades y así debemos entenderlo. Ello quiere decir que nuestro mayor tiene su independencia, criterio, costumbres, manías, etc… por todo ello, es básico contar con la opinión de la persona mayor (si está en condición de decidir) y contarle nuestras intenciones de contratar a una persona para ocuparse de sus cuidados, un cuidador o cuidadora en el régimen que creamos oportuno y siempre con la aprobación de nuestro familiar.
  2. La cualificación profesional del cuidador. Antes de escoger a uno o a otro es necesario conocer en profundidad las necesidades de nuestro familiar y, en atención a ello, optar por un cuidador o cuidadora más o menos cualificado. Por ejemplo, si a nuestro anciano hay que administrarle determinados medicamentos, inyecciones o cualquier otro tratamiento farmacológico, deberemos asegurarnos de que el cuidador o cuidadora cuenta con la titulación necesaria para hacerse cargo de la responsabilidad.
  3. Si optamos por más de un cuidador o cuidadora. Es muy frecuente que nuestro familiar necesite vigilancia durante las 24 horas del día, para ello necesitará, al menos, dos cuidadores, por ello, la relación entre ellos es fundamental al objeto de que comenten entre ellos le medicación que le han administrado a nuestro familiar, si ha pasado buena noche, si tiene dolores, etc…
  4. La comunicación con los cuidadores. Es fundamental que nuestra relación con los encargados de los cuidados de nuestro familiar sea fluida y comentemos con ellos cualquier circunstancia relacionada con la persona mayor, si le vemos mejor, peor, si hay algún cambio en el estado de salud del anciano…
  5. No olvidar que el cuidador o cuidadora nunca puede sustituir el amor de un hijo o pariente. Muchas veces ocurre que, por motivos laborales, hijos, etc… y en general, el estrés de la vida diaria, nos hace desatender a nuestro familiar y «calmamos nuestra conciencia» con la idea de que «está bien cuidado» sin embargo, no nos engañemos, el afecto de un hijo es insustituible y ningún cuidador puede alterar el efecto terapéutico de una caricia, un beso, una pequeña conversación con nuestro familiar.
  6. La necesidad de comprometer a todos los miembros de la familia en la elección del del cuidador. Como ya indicábamos en posts anteriores, es básico que la elección del cuidador sea adoptada por todos los familiares directos del anciano al objeto de evitar discusiones sobre su decisión. Es muy frecuente que se «echen las culpas» a quien ha elegido a la persona que cuidará a nuestro familiar enfermo, por ello, la mejor decisión es que el cuidador sea escogido de forma unánime por todos los familiares.

Los precios de los cuidadores

Los precios de los cuidados para nuestros mayores dependen de varios factores relacionados con el estado de salud de nuestro familiar y sus necesidades, si contratamos a un autónomo o contratamos a una agencia, del tiempo que se dedique a nuestro mayor e incluso de la Comunidad Autónoma a la que pertenezcamos, los precios de cuidadores en Madrid o Barcelona son más caros que los de Cuenca, Burgos o Valladolid. Los precios de cuidadores en las grandes ciudades es mayor que en las pequeñas.

Lógicamente, la cualificación técnica del cuidador aumentará el precio del servicio, no es comparable contratar a alguien para acompañar a nuestro familiar unas horas al día que una enfermera 24 horas al día, de ahí que el precio venga condicionado por ello.

Para hacernos una idea aproximada estaríamos hablando de estos precios:

El precio por hora de cuidador/a externa puede rondar entre 7 y 10 euros.

El precio medio de una residencia rondaría entre 1.550 y 2.000 euros mensuales.

Un centro de día de gestión privada rondaría entre 500 y 900 euros mensuales.

En todo caso, los precios son estimativos y pueden sufrir variaciones según el estado de salud de nuestro mayor, lo servicios que se presten y la provincia de residencia de nuestro anciano.

 

 


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